lunes, 24 de octubre de 2011

“La Mariposa”

CHAMUYANDO- Eduardo Giorlandini

La letra del “Negro Cele”
La poesía del tango “La Mariposa”, de Celedonio Esteban Flores, es una comprobación más de lo que he comentado hace tiempo con relación a los primeros pasos de los poetas lunfardos.
Ellos -como las primeras andanzas literarias- consistieron en poemas en los que esgrimieron el idioma español con poco uso de lunfardismos. Empero, Celedonio empezó, de movida, con el lunfardo a cuestas y como “payador del asfalto” y alternó un poco en el otro itinerario, del que esta poesía -musicalizada por Pedro N. Maffia- es un ejemplo.
En algunos autores coexistió el lunfardo con el español, y hasta convivían los poemas en lenguaje “culto” con el sainete lunfa, como en la obra de Flores. Esto último, la autoría del Negro con respecto al sainete, debe ponerse de resalto porque es poco conocido.
Muchas de las obras, mal llamadas “cultas”, de los autores populares, cayeron en el olvido. Fue una producción relegada por ellos mismos, al constatar que el pueblo gustaba más de la cultura popular, de la parla simple y sencilla, del corazón que palpita, el sentimiento que vibra y la emoción contagiosa.

El arcano de “La Mariposa”
Sin embargo, el poema del tango de marras parece escrito por un purista madrileño. El “Negro Cele”, poeta reo y lunfa le chantó un contenido que no tiene nada de lunfardo; corresponde  a la producción no lunfarda o lunfardesca, aunque popularísima.
¿Cuál es el misterio, entonces? “La Mariposa” se posó para siempre en el alma del pueblo. Y el pueblo la cantó durante décadas. ¿Quién no recuerda su argumento y su sentido? Es el tema del abandono y el desamor, uno de los tantos de la poemática tanguera:

“No es que esté arrepentido
de haberte querido tanto;
lo que me apena es tu olvido
y tu traición
me sume en amargo llanto.
¡Si vieras! Estoy tan triste
que canto por no llorar...
Si para tu bien te fuiste
para tu bien
te tengo que perdonar”.


Y, en toda la extensa letra, solamente una breve expresión de la parla porteña:
“Aquella tarde que te vi
tu estampa me gustó,

pebeta de arrabal”.

Letra y música, tema para despertar la sensibilidad y asimismo una historia expresada con sencillismo, así como una música penetrante, llegadora y de muy fácil inserción en el espíritu de la gente, hicieron posible la eternidad de la obra creada.

Génesis y destino
León Benarós recogió el testimonio de Maffia: “También en 1921 compuse ‘La Mariposa’, con 
letra de Celedonio Flores, a quien un amigo me presentó en un bar de Villa Crespo. Cele ya había escrito ‘Mano a Mano’, antes de 1920. Yo le di el título de mi tango, ‘La Mariposa’. Tenía ya hecha la música y él hizo la letra. Lo estrenó igualmente Francisco Canaro en el ‘Royal-Pigall’ (hoy ‘TaBa-Ris’). En el mismo año lo grabó Gardel (1921) para el sello ‘Odeón’”. Agrego, por mi parte, que una de las empresas editoras fue Record.
Don José Barcia, fallecido hace algunos años, que fuera presidente de la “Academia Porteña del Lunfardo”, maestro del periodismo nacional, dejó junto a Enriqueta Fulle y José Luis Macaggi este comentario: “Es un tango estupendo de Pedro Maffia y Celedonio Flores que Gardel grabó tres veces. En 1923, todavía con el sistema acústico de grabación; en 1930, ya con sistema eléctrico, y el mismo año volvió a realizar una versión, esta vez con tres guitarras. Esta última, sin embargo, no habría de conocerse en el circuito comercial hasta 1956”.

La cuestión idiomática
Sin perjuicio de lo que anoté con relación a la falta de lunfardismos en esta letra, interesa ahora señalar que la palabra mariposa, con el significado del tango, puede ser considerado lunfa, porque se le ha asignado, en la Argentina, gracias al tango y al pueblo que transforma el idioma, una significación particular.
Se refiere a ese tipo de mujer, con el comportamiento expresado en el poema, en sentido figurado y de un modo eufemístico y generoso en el juzgamiento, con el que el desamor y el abandono es solo “buscar el encanto de otra flor”, para después enjaretar la hiel de la traición.
Esta calificación de la mujer encuentra su equivalente -repetido como sentencia humorística en la Argentina- en el canto italiano: La donna é móbile / qual piuma al vento.
Más, recorriendo las fuentes del purismo español, se observa una semántica muy rica, pero el 
significado especial de la letra tanguera no se hace presente.
En efecto, es el lepidóptero popular; un pajarito hermoso y cantor, en Cuba; una mecha que se enciende para dar luz o por devoción a una imagen; una forma de natación y una figura en el arte de lidiar toros; un juguete de muchacho en Honduras; y, por fin, un hombre afeminado u homosexual. Todo lo que no tiene nada que ver con el significado de la letra del tango, excepto lo relativo al lunfardo sexual, donde “mariposa” o “mariposón” puede ser tanto ‘afeminado’ como ‘donjuán’ o ‘pisaverde’. Por último, el humildísimo recuerdo de nuestra infancia escolar: “mariposa” era la tuerca para fijar la sierrita con la que hacíamos los trabajos manuales en la terciada, lo que también pertenece al idioma de los argentinos.

El Pibe de Flores
Pedrito Mario Maffia fue bautizado como “El Pibe de Flores”. Hacia 1924 era un flaquito engominado, con la pinta deslumbrante que tenían los músicos del tango, máxime si actuaban en ciertos lugares del centro. Bandoneonista cadenero, vigorizó la argentinización del fueye y lo encaminó en el chamuyo más o menos pausado, compatibilizándolo con sus creaciones, de las que “La Mariposa” puede ser una muestra representativa.
Cuando el Pibe debutó, a los 13 años, junto a Piana en el piano y Costa en el violín, en un café de Villa Crespo, se estaba produciendo la reforma electoral que habría de llevar a la presidencia de la República a un hombre de su barrio: Hipólito Yrigoyen. Ambos, habitantes de Balvanera, barrio presente en las letras tangueras y cuyas características motivaron que el gobierno del “Peludo” fuera motejado como “la democracia de los compadrones”. Allí había nacido Pedro.
Y fue por ese tiempo que creció el tango y junto al país creció la orquesta y se agrandó en todo sentido. No creo que Maffia haya dividido la historia del instrumento, como se afirma; creo que sintetizó dos tiempos: el de la creación en libertad, de infinitas intuiciones y emociones y el de la escuela que, en este caso, no desdibujó al tango.

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