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jueves, 6 de noviembre de 2014

"El silencio que mastica el pucho", NUEVO LIBRO DE EDUARDO GIORLANDINI

"El silencio que mastica el pucho"- Ed. EN UN FECA
En la primera jornada de la 4ta edición del Festival Nacional de Tango Carlos Di Sarli 2014 se presentó, por la tarde del jueves 02 de Octubre, el libro "El silencio que mastica el pucho" de Editorial En Un Feca. Sus autores, Carlos Benítez, Gabriela A. Biondo, Eduardo Giorlandini, Evedith A. Hosni, Mariel Estrada y José Valle, disertaron en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera acerca del contenido de la publicación. Allí mismo, el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina distinguió la trayectoria de Héctor Patrignani, Olga Gil y Agustín Neifert. Rubén Páez cerró el evento con conocidos tangos.
José Valle, Gaby, Carlos Benítez, Evedith A. Hosni y Eduardo Girlandini
El Dr. Giorlandini tiene una importante participación este nueva edición tanguera; de su autoría son las semblanzas y biografías de importantes artistas bahienses como Luis "Palito" bonnat, Juan Carlos Marambio Catán, Armando Lacava, Juan Carlos Cobián y "El tango en Bahía Blanca".
La publicación puede adquirirse en Henry Libros de Bahía Blanca, Alsina 27, (0291) 454-7975 / 454-9073.
Evedith A. Hosni y Eduardo Girlandini

domingo, 24 de febrero de 2013

Adiós a Ricardo Ostuni



A los 76 años, el 21 de febrero del corriente, murió en Buenos Aires el dirigente, escritor y ensayista Ricardo Ostuni.

Radical de paladar negro,  siempre combinó la función pública con su pasión por el tango y, en particular, por la vida y obra de Carlos Gardel.

Militó en Intransigencia Radical, línea del partido que respondía a Amadeo Sabattini y dio sus primeros pasos en política como asesor del ministro de Comunicaciones de Arturo Illia, Antonio Pagés Larraya.

Descendiente de italianos de un pueblo que se llama igual que su apellido, a orillas del Adriático, estuvo casado con Ana Edith Rocca y tuvo ocho hijos: siete varones y una mujer. Todos, como él, hinchas de Boca Juniors.

Como creativo publicitario, y con el retorno de la democracia ya asentado, ocupó la Secretaría General de la municipalidad porteña, con el intendente Julio César Saguier. Volvió al mismo cargo, devenido en subsecretaría, cuando De la Rúa se convirtió en el primer jefe de gobierno de la ciudad, en 1996 y fue su secretario privado y luego, su vocero cuando ejerció la presidencia de la Nación.

Retirado de la política activa en diciembre de 2001, se dedicó de lleno a estudiar y disfrutar del tango.

Escribió Repatriación de Gardel , donde puso seriamente en duda el origen francés del zorzal criollo, y Viaje al corazón del tango , entre otros ensayos. Fue vicepresidente de la Academia Nacional del Tango.

Ostuni murió tras una larga lucha contra el cáncer. El pasado mes de diciembre en ocasión del Día Nacional del tango sus hijos recibieron una distinción a la trayectoria en su nombre en el Congreso de la Nación, otorgada por el CEIN y por iniciativa del productor José Valle.


Eduardo Giorlandini intercambiaba información asiduamente con él para colaborar mutuamente en la incansable sed de investigación que ambos han disfrutado siempre. Durante años esa afinidad los lió en una cordial amistad. El Dr. Giorlandini lamenta profundamente la pérdida terrenal del amigo, con quien compartía afinidades políticas y gustos artísticos. Sus condolencias para familiares y afectos.


Compartimos con los lectores un homenaje que le rindiera en vida Don Reinaldo Spitaletta:


Ostuni y sus pájaros que mueren en la primera luna

 Por Reinaldo Spitaletta


Su apellido evoca una ciudad blanca, en Bríndisi, Italia, y su nombre nos remite a un personaje de Shakespeare. Está hecho, como todos los humanos, de sueños. Y de tiempo. Pero, como él solo, también de poesía en la que se combinan en rara mezcla las musas del arrabal con las que inspiraron a Homero el antiguo. Ricardo Ostuni es tango que anda, pero, a la vez, memoria de una cultura, de un puerto, de una canción silbada “desde el fondo del dock”. El hombre, invirtiendo al inca, es tierra que habla.


Ciudadano de Buenos Aires, ciudad de duendes y otros mitos, la de la las fundaciones irreales y maravillosas, la “tan eterna como el agua y el aire” (qué vaina, me proponía no mencionar a Borges, asunto imposible y más hablando de don Ricardo), Ostuni es un ser que pertenece a la palabra, aquella tan cara a Filón de Alejandría pero también a algún payador de pueblo. ¡Y qué es lo que tanto hace! ¿Por qué tanta parafernalia para decir de un poeta argentino? Si apenas pudiera afirmarse que es experto en historia del tango, que escribe letras para ser cantadas por los herederos de Gardel, que a veces se viste de don Quijote para hablar de libertad. Con eso bastaría.

La única vez que lo he escuchado y visto fue en junio de 2011 en una biblioteca de Medellín (ah, y aquí habrá que decir que cualquier biblioteca, incluida la de Alejandría es memoria de la humanidad), disertando sobre Sábato y el tango. Digamos, abreviando, que Ostuni es sabio en asuntos gardelianos, en conversaciones de café, en canciones de la noche y en lunas suburbanas. Claro, también en Homero Manzi y, creo, en otro Homero que, dicen, “escribió” la Odisea y la Ilíada.

Ah, y aparte de poeta, que ya es suficiente, escribe libros como Borges y el tango (Marcelo Oliveri Editor), o como Viaje al corazón del tango y Repatriación de Gardel (Ediciones Club de Tango, de Óscar Himschoot), o como un ensayo titulado Emilio Bécher en la obra de Bertrand Russell, para que no se diga que solo se atreve con organitos de la tarde y con algún Shakespeare lunfardo. Y si se quiere saber más sobre aquellos que entristecieron el tango, puede uno leerse La inmigración italiana y su influencia en el tango (Editorial Lumière).

El porteño Ostuni se las trae. Cliente del legendario café Tortoni puede decir “A mi mesa de siempre me he llegado / con el arrastre de un atorro endémico / a lastrar de raje un académico / con un choppe de sidra bien tirado”: Duendes (En el Tortoni). Nacido en 1937, creció en el barrio de Palermo, en una casa de “bullicios propios”, visitada por políticos pero también por cantores como Ernesto Famá, Agustín Irusta (que cantó en la fiesta de sus quince años) y el payador libertario Martín Castro. Su padre le recitaba a Juan de Dios Peza, Almafuerte, Ovidio Fernández Ríos y versos del Martín Fierro.

El autor de “Identidad y otros poemas de la tristeza”, que sabe, con José Gobello, que el lunfardo puede rastrearse en las obras de Cervantes, volverá a Medellín a hablarnos esta vez de Gardel y el arte de cantar, de la presencia de la poesía culta en las letras de tango, y, claro, de la tortuosa relación de Borges con el tango. Ostuni, experto en poéticas populares y académicas, sabe, con Vacarezza que “el saber puede aprenderse, el sentir no hay quien lo enseñe”.

Hecho de sueños y soledades, Ostuni sabe de las “liturgias para celebrar ausencias” y tiene nostalgias de la elegíaca barriada. Es un poeta (tal vez sea la más alta manera de ser algo). Su palabra dice en su libro “Pájaros que mueren en la primera luna”: 

“Nada tengo sino lo que he vivido 
el ayer inmutable de los rostros
que fueron y no son y esta penumbra
que fatiga la voz de las ausencias”.


(Escrito en Medellín, cuando Ostuni era un pájaro en su primera luna)

martes, 20 de noviembre de 2012

Algo más acerca de Gaby


Por Eduardo Giorlandini

He escrito y expresado oralmente en varias ocasiones sobre las cualidades y virtudes esenciales que Gaby manifiesta como cantora; ahora deseo desarrollar un poco más algunos de los rasgos que la distinguen, relacionados con la estética del tango.
Su interpretación es óptima porque suma a su dicción, al color de su voz y su gestualidad muy bien lograda, armoniosamente sentimientos que son una proyección de la circunstancia, el paisaje, los personajes y, en fin, la historia o el drama de la letra cantada.
Su expresión podría asemejarse a una realidad que se proyecta en plenitud, con la dinámica propia de la vida entera, de lo que comunican las letras de la canción popular de todos los tiempos de nuestro derrotero cultural, artístico, literario, musical, bailable e interpretativo. Posee atractivos, carisma, gracia y simpatía; canta naturalmente.
Hablemos, también, de la integralidad del fraseo musical y gramatical, así como de un estilo particularísimo; basta escuchar uno o dos temas, para distinguirla, siempre llegadora y renovadora; es como el agua de un río que transita el cauce de los tangos eternizados por su voz sensual y con insoslayable amor.
Gaby, "La Voz Sensual del Tango"
Creo que no hay absolutos, pues el fraseo musical tiene excepciones, por caso el rubato (tempo, ´tiempo´ o ´tiempos´: mayor o menor velocidad, que puede ser lento, presto, allegro, etcétera), del que es ejemplo representativo la orquesta de Osvaldo Pugliese. ¿Acaso puede compararse una orquesta con una cancionista? ¿Acaso, Aníbal Troilo no dijo que la orquesta debía cantar como Gardel?
Poco se habló del fraseo gramatical y particularmente de la acentuación y diversidad de expresiones –agregados expresivos, interjecciones y variados aditamentos más allá de lo escrito en la letra-; en la acentuación lo que parece una imperfección, pero apuntan a un sano criterio estético. Nótese esto: la guitarra es un instrumento imperfecto pero las notas o acordes pulsados anteriormente, un poco siguen resonando en la caja al tocarse otros siguientes, lo que provee contenidos armónicos.
En cuando al estilo de Gaby, cabe decir que todo intérprete lo tiene, porque es el modo de expresar; en Gaby, decimos que es especialísimo porque no imita, no sigue una línea determinada presente en muchos cantores y que propenden, en casos, a una cierta estandarización. Por tal se ha dicho, también,  que quien se aparta de Gardel no llega al éxito.
Como no es mi intención caer en esa tesitura, baste expresar que Gaby merece el mayor éxito en su carrera.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Charla Debate sobre Juan Carlos Marambio Catán

El Dr. Eduardo Giorlandini brindará una charla debate en la Confitería de la Estación Sud (Av. Cerri 860, Bahía Blanca) el día sábado 06 de octubre a las 17 hs. La misma forma parte de las actividades programadas dentro del 2º Festival Nacional de Tango "Carlos Di Sarli" de Bahía Blanca.
Luego del debate podrá disfrutarse de la excelencia musical del cuarteto de Mario Grossi con su cantante Sebastián Andrés.
Entrada libre y gratuita.

CARLOS DI SARLI, El Señor con Alma de Niño - Biografía del maestro bahiense

El próximo 04 de Octubre, en la Jornada inaugural del 2º Festival Nacional de Tango “Carlos Di Sarli” de Bahía Blanca, se presentará el libro biográfico CARLOS DI SARLI, El Señor con Alma de Niño. El evento tendrá lugar a las 17 hs en Zelarrayán 560, Auditorio de la Cooperativa Obrera, donde sus autores: Eduardo Giorlandini, Gabriela A. Biondo y José Valle, junto a Evedith Adal Hosni colaboradora en la investigación, responderán preguntas de los presentes con la moderación de Mariel Estrada.

Hubo un hombre nacido en Bahía Blanca que trascendió todas las fronteras geográficas y temporales con su forma de hacer tango.
Un hombre como cualquier otro que sin embargo fue merecedor de apodos envidiables como “Señor”, “Don” o “Maestro”. Un hombre exitoso que por su gran talento sufrió el agravio de los ineptos. Un hombre conocido por todos pero comprendido por pocos que guardó en lo más profundo de su alma los dolores del mundo y se reservó íntegro para entregarse a sus afectos más preciados.
Todos conocemos su nombre y su obra, pocos conocemos que se ocultaba detrás de sus infaltables anteojos oscuros.
Este libro intenta develar al hombre con alma de niño que habitaba en el cuerpo de Don Carlos Di Sarli, el eterno Señor del Tango.

 (Texto de Contratapa)

domingo, 29 de julio de 2012

Don Eduardo Giorlandini del lunfardo y tango argentino


Noticia de ARGENTINA ES TANGO   VER NOTA en origen

En los que tiene suficientes blasones como para ser tan diplomado como en su importante carrera profesional de abogado, profesor, escritor y legislador. Su largo y trascendental recorrido profesional lo podemos conocer en detalle en el sitio oficial Eduardo Giorlandini  Nosotros vamos a su encuentro para repasar lo escrito, hecho y aportado al tango y ese lenguaje, el lunfardo…

Antes de ser todo lo glosado, estimado Don Eduardo, ha habido un barrio, una escuela, aquellos primeros sueños… quizás ya algo de tango…
Usted me ha hecho una presentación que agradezco profundamente. Debo decir que advierto en sus preguntas y glosa inicial que usted es un hombre de cultura, inteligencia y respeto; por sobre todo, tiene una afectuosidad fraternal que es llegadora, ostensiblemente. Lo digo así, siguiendo el consejo deLeo Buscaglia, amigo epistolar a quien conocí personalmente: ¡Hay que expresarse!.
Quiero decir y contesto su introducción:
Pertenecí a barrios diversos, porque nací en el microcentro de Bahía Blanca; en la misma cuadra vivía el luthier que arregló la guitarra de Pettorosi, deteriorada a la salida del Palacio del Cine por la gente que apretujó aGardel en su última presencia en Bahía Blanca, en 1933; en la misma calle vivió la familia de Lacava (Armandofue director, compositor, habiendo dirigido la orquesta de Ángel Vargas); unas pocas cuadras más y lo ubicamos también a Juan Carlos Cobián y a Carlos Di Sarli.
Después viví mis primeros años en el barrio de La Falda, importante territorialmente pero sin una personalidad bien definida; posteriormente, Barrio Hospital, un ámbito de quintas, subrural. En el Barrio Villa Mitre vivía parte de la familia de mi madre, mi frecuentación con ese barrio me convenció de que tenía rasgos firmes y notables, en todo sentido, y además un alma que cantaba tangos y otras cosas que se prendieron como abrojo en mi corazón.
Fui a la Escuela Nº6, “Julio Argentino Roca”, a quien escribí mi primer poesía laudatoria, sin conciencia ni conocimiento de quién era. En esa escuela se hacía teatro y me tocó representar a Rivadavia y Sarmiento, a quienes yo no estimaba. Allí, el presidente de la Cooperadora, un abogado comunista, se interesó por mí al enterarse de que yo era un chico de la calle y los potreros, donde realizaba trabajos informales (cirujeo menor, venta de diarios y alguna vez lustrabotas, en la puerta del Hospital Municipal, a una cuadra de mi casa). Me llevó a trabajar medio día a su Estudio Jurídico, que funcionaba como una cooperativa. Al terminar el primario continué todo el tiempo (jornada legal); hice el bachillerato nocturno, por ese motivo.
Soy descendiente de sicilianos. Mi padre fue peón de la construcción, luego albañil y, finalmente, frentista calificado. Mi madre, que había sido chalequera de una empresa, se dedicó al hogar y en el mismo hacía todo, menos los zapatos. Tenía yo dos hermanos: uno fallecido a los 35 años de edad (en su tumba hay una plaqueta que dice: “Muerto en acción”), dibujante que comenzó a dedicarse a la política; también mi otro hermano, un tipo muy querido, bohemiazo total y generador de infinidad de anécdotas.
Mi padre era anarquista, pacífico y cristiano (existió una corriente así en la Argentina, donde en tiempos de Yrigoyen se habló de un anarco-radicalismo). Mi madre, católica, pertenecía a una familia radical, seguidores de un caudillo local que luego se incorporó al peronismo. Yo creo que tengo un poco de todo eso. ¡Una fusión de cosas variadas, como el tango!.
¿Mi adolescencia? Laburante, estudiante, practiqué varios deportes, estudié bandoneón y guitarra, cantaba entre amigos; comencé a leer de todo, con gran proclividad hacia el lunfardo y el habla popular, de la vida y las letras. Era muy apegado a mi familia pero tenía “espiantes” de modo intermitente, que me caracterizaron siempre.
El tango me acompañó desde mi niñez, porque mi padre fue algo guitarrero; mi madre cantaba los temas de Libertad Lamarque; en la radio, el club, las kermeses, etcétera, se difundía muchísimo el tango, el vals, la milonga, la ranchera y, en fin, la música argentina. Cine y teatro reflejaban historias de tango, tomadas de la vida real.
Resumidamente, de todo eso emerge el porqué de mis estudios de abogacía y del resto. Comencé como especialista en derecho penal y luego derecho laboral, que eran canales para mis sentimientos humanistas integrales, en todo caso al lado de los más vulnerables de la sociedad argentina. Mi viejo solía leer y hablar sobre los “bandidos” rurales y otros, de los que los sociólogos derivaron el vocablo “lumpen”.
Atesora importantes libros, varios de ellos sobre Irigoyen, Balbín, el Radicalismo. Ahora puede parecer un poco contracorriente… 
El Radicalismo era congruente con estas experiencias mías que vengo contando. Me refiero al Radicalismo histórico, el fundado por Leandro N. Alem y continuado por Hipólito Yrigoyen. Luego las cosas cambiaron. Sí, el Radicalismo está escondido, porque escondieron los principios fundadores, raigales. En nuestro país tenemos una corriente histórica y lo mejor se halla en los ideales de Mayo, en el federalismo, la justicia social, elMovimiento de Reforma Universitaria, el constitucionalismo social, las organizaciones humanistas integrales, los pensadores autónomos (que no dependen del supercapitalismo); también los docentes y científicos que defienden la tecnología alternativa, la soberanía de la región sudamericana…
¿Sabe qué vamos a hacer, don Eduardo?  Nos tomaremos unos mates y después seguimos desde esaBahía Blanca sureña, en la provincia de Buenos Aires de nuestra Argentina, presiento que Usted tiene mucho aún que contarnos. Y muy valioso…

Eduardo Aldiser          
Argentina Mundo con los estudiosos del tango argentino y el lunfardo

jueves, 3 de mayo de 2012

EL PILCHAJE TANGUERO

Por Eduardo Giolandini

Se puede justificar que consideremos las vestimentas en su relación con el tango, aunque más no sea de modo relativo. Y no tan solo por causa del baile, sino también en los momentos históricos y lugares en que tuvo lugar el fenómeno, así como sus protagonistas distintos.
Cuando, según cuentan, en la "prehistoria tanguera" se bailó espontáneamente al son del silbido, en la calle, o al paso del organillero "ejecutando" el organito, obvio es que las circunstancias no imponían ninguna pilcha es especial, salvo la de uso corriente de las personas que iniciaron la primeras canyenguerías del tango.
Después, el ámbito cerrado pudo motivar cierto pilchaje. El muchacho tuvo necesidad de hacer pinta, además de bailar bien. En la variedad de ejemplos usó alpargatas; algunas veces bordadas, porque en no pocas familias había bordadoras; otras, zapato o bota con taco militar, un taco medio alto, copiado del que usaba la caballería para calzar bien en el estribo. Los pantalones en un tiempo se llamaron leones, para resaltar la condición de hombre o porque eran importados de Francia, cuyos soldados tenían fama de "bravos leones", algunos con trencilla en el costado de la pierna o por debajo del zapato, entre el taco y la suela. Saco corto, con solapa ribeteada y pretina o prendedura falsa, es decir "sotana" en lunfardo, que es el saco; "lengue" o pañuelo al cuello y funyi o sombrero. Todo de maneras diversificadas. Tal vez, el cuchillo podía ser parte de la indumentaria. La mujer, con su miriñaque, o, según los sitios, su pollera cortona, con tajo al costado, de percal. Créase o no, se cuenta que algunas en ciertos ambientes llevaron un pequeño cuchillo en la liga.
No fue ajeno al tango el traje formal, zapatos, corbata, pañuelo colgando del cabalete, que era el bolsillo pequeño del saco, y que algunos portaron como identificación con cierto estilo de tango. Las mismas letras informan sobre las vestimentas, desde las bombachas camperas hasta el esmoquin. Hoy no hay prendas o zapatillas que molesten; igualmente, remeras con estampados o accesorios.